Un día en el mercado

Sobre las 10:30 de la mañana salieron de casa  Maria del Olvido y su hija Carmen hacia el mercado.

– ¡Venga Carmencita, que vamos tarde! – decía la madre a la hija.

Carmen, que aún no había cumplido los siete años no podía llevar el ritmo de la gente que se agolpaba ya a las puertas del mercado. No era un miércoles cualquiera. Eran tiempos difíciles y ese día todo el mundo sabía que llegaba una nueva remesa de pescado y no se podía perder la oportunidad de hacerse con buena materia prima y por qué no, con alguna que otra ganga.

El mercado estaba a rebosar: amas de casa, trabajadores del campo, marineros, miembros de otros gremios, vecinos que por cercanía y curiosidad se acercaron a ver el género, niños correteando de aquí para allá mientras sus padres compraban, etc.

Al llegar al mercado Maria del Olvido cogió de la mano a Carmencita para impedir que se perdiera mientras ella seleccionaba el mejor pescado. Era una operación complicada por una parte porque en esta ciudad portuaria la variedad y la buena calidad de las remesas era casi siempre un valor asegurado y por otra porque Carmencita se soltaba de la mano de su madre para corretear por allí cada vez que esta entablaba conversación con los dependientes de los puestos de pescado o con algún conocido con el que se cruzaba.

A las 11:15 el carro de la compra de Maria del Olvido estaba lleno. Había sido una compra relativamente rápida.

–  ¡Hala vámonos ya! Que tu padre hoy viene antes y tenemos que prepararlo todo.

Al cruzar la puerta de salida del mercado un ruido ensordecedor hizo a Carmencita mirar a un cielo repleto de pájaros gigantes que soltaban huevos de muerte. No dio tiempo a nada más. De repente se hizo el estruendo. Y después el silencio. Y después años de silencio. Y Maria del Olvido y Carmencita fueron olvidadas.

El 25 de mayo de 1938 una pequeña flota de aviones fascistas italianos que apoyaban al mal llamado bando nacional bombardeaba el Mercado Central de Abastos de Alicante. Morían más de trescientas personas y más de cien resultaban heridas en uno de los episodios más sangrientos e indiscriminados de nuestra Vergüenza Civil.

Mercado Central de Alicante

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6 pensamientos en “Un día en el mercado

  1. Paca experience dice:

    Una salvajada que mucha gente no conoce, ni siquiera de Alicante.

  2. Anónimo dice:

    gracias por contarme un trocitol de a historia de mi ciudad,

  3. Paco dice:

    Muy buena entrada, Ale y muy interesante el blog. No se si te he contado en alguna ocasión que la familia de mi padre pasó la guerra en Alicante; bueno, pues en mi última visita a Madrid, mi tía Pepa, sin venir muy a cuento, me contó que, en aquella época, solía ir todas las mañanas al mercado con mi abuela pero que ese día no fueron por que a mi abuelo (en bendita hora) se le olvidó dejarles dinero. Vivían muy cerca del mercado, en la calle Segura, y el bombardeo se sintió en su casa como el fin del mundo; cuando todo acabó y salieron a la calle, la visión de los cuerpos destrozados la marcó para toda la vida. Mi tía tenía ocho años. No hay memoria de estas cosas porque la historia oficial ya se encargó, entonces y ahora, de que no la hubiera (y si no que le pregunten a Garzón).
    Espero ansioso la siguiente perla…

    • Uuff, no sabía nada de eso. Me dejas helao.
      Es increible lo cerca que nos quedan estan cosas y que se empeñen en que se estudien como algo lejano que no tiene nada que ver con nosotros. En fin..
      Muchas gracias por el comentario, todo un honor!

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