Historia de un accidente

Igual caminaba con la mirada perdida pero con la cabeza apuntando al cielo que con la cabeza baja y la mirada hacia adentro. Ese día iba con prisa sin prestar demasiada atención a lo que ocurría a su alrededor como de costumbre a pesar de que eran no pocas las personas que iban saludandolo por la calle. El día anterior había conseguido dar con una solución parcial a un pequeño problema inesperado de la fachada y sobre eso iba pensando y cabilando durante su camino.

Hacía ya unos años que solo trabajaba en su Sagrada Familia y pese al largo proceso de construcción cuando le preguntaban que cuándo estaría terminada él solía responder que “su amo no tenía prisa”. Como la mayoría de personas excepcionales vivía en un mundo paralelo a medio camino entre la locura y la genialidad, y a pesar del reconocimiento que tenía por parte de sus colegas y de los círculos especializados él seguía obsesionado con no entender demasiado bien nada de lo que ocurría.

Tal vez fuera por haber tenido desde siempre problemas de salud que habían hecho de él una persona solitaria, inmersa en sí mismo y con un afán por la contemplación de la naturaleza fuera de lo común que solo  aceptaba las formas sociales como imagen de la misma naturaleza, pero el caso fue que cuando por fin obtuvo su titulación como arquitecto el rector de la Universidad no sabía si daban el título a un loco o a un genio.

La insatisfacción del espíritu ecléctico, el ejemplo de los pintores y el desgaste del historicismo abren las puertas a una manera de concebir la arquitectura en la que las nuevas formas, lejos de imperativos históricos y apoyada en avances técnicos, vuelve su mirada hacia el orden natural.

“Ser original es volver al orígen de la naturaleza”. Mudejarismo, goticismo, naturalismo convergen en lo que en España se ha llamado Modernismo.

El 7 de junio de 1926 Antoni Gaudí, “arquitecto-artista-ingeniero”, caminaba con paso ligero hacía la iglesia de San Felipe Neri con aspecto desaliñado, ropajes deteriorados y metido en su mundo interior cuando no vio venir el tranvía que circulaba por la Avenida de las Cortes Catalanas en Barcelona. El terrible impacto del atropello lo dejó inconsciente y debido a su aspecto fue tomado por un mendigo y abandonado a su suerte. Más tarde la Guardia Civil lo recogía y lo enviaba en taxi al Hospital más cercano. Moría tres días después.

Aunque está catalogado como un artista modernista, los expertos en su obra dudan que sea posible clasificar a Antoni Gaudí (1852-1926) dentro un estilo que no sea él mismo. Al margen de las corrientes modernistas europeas e influído por el estilo neogótico creará su obra a partir de su propia evolución y experiencia personal y profesional desarrollada en su mayoria en Cataluña. Caído en el olvido a partir de su muerte no será hasta los años cincuenta cuando, reinvindicado en primera instancia por Salvador Dalí su figura no obtenga el reconocimiento internacional.

Antoni Gaudí i Corbet

Casa Batlló (Barcelona)

Casa Milà “La Pedrera” (Barcelona)

Palacio episcopal (Astorga)

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