Sobre la Revolución 14.07.1789

Toda la ingenuidad que recogía el ideario de los pensadores ilustrados terminó guillotinada durante aquellos días aciagos y combulsos de París.

La Revolución  duró poco más de diez años. Desde que la gente de a pie tocaba fondo por no poder comer y tomaba la fortaleza prisión de La Bastilla el 14 de julio de 1789 hasta que Napoleón Bonaparte daba un golpe en la mesa asaltando el Directorio y tomando el control de los Consejos Legislativos el 9 de noviembre de 1799. Diez años en los que  se habían ido esfumando ideales, consignas, romanticismos adelantados a su tiempo y libertades guiando pueblos.

La oda al ser humano, a la libertad, a la fraternidad, al progreso, al optimismo y a todo ese caldo de cultivo gestado a lo largo de muchos años por Voltaire, Rousseau, Smith y muchos otros llevaban consigo el germen de la Revolución aunque sus creadores no lo supieran. Tan solo había que esperar a que la coyuntura fuera la adecuada. Durante los años años ochenta del siglo XVIII en Francia la gente pasaba hambre, los niños morían malnutridos, los impuestos solo existian para unos muchos mientras que unos pocos se daban a la buena vida viendo como el ejército hacía la guerra transatlántica y toda una serie de líderes carismáticos de clase burguesa aspiraban a estar tan considerados como los nobles de nacimiento.

Los políticos habían entrado esa mañana en el Parlamento como si de un día más se tratara. Siguiendo la costumbre aquellos que defendían unas ideas que abogaban por conservar el orden establecido y mayoritariamente católicos se habían sentado a la derecha del rey y los que eran partidarios de cambios sociales en materia de igualdad y derechos individuales se habían sentado a la izquierda. Los indefinidos o que sentían tener sentimientos encontrados se sentaban en frente porque no tenían otro sitio ni lugar que dejara de manifiesto su oposición a algo.

No; esto es un error. En realidad ya no había rey ni reina porque ya habían sido decapitados junto a cerca de cuarenta mil personas más. Ahora, seis años después de la Primera República Francesa las calles estaban ensangrentadas, el odio corría por la mirada de todos los ciudadanos y la Guerra de la Vendée que enfrentaba a revolucionarios con “más revolucionarios” estaba acabando con las buenas intenciones.

Desde tiempos inmemoriales la frustración ha sido siempre el camino más corto hacia el rencor y  la supresión de libertades por su parte el medio más rápido de intentar ordenar sociedades. 

Aunque algunos tachen de “naufragio” a la Revolución Francesa, fue solo el primer paso de lo que más tarde serían las revoluciones burguesas del siglo XIX y que a la postre conformarían muchos de los pilares que sustentan nuestra sociedad actual. Entonces no había deuda externa, tasa de paro, futuro para los jóvenes,  déficit público ni copago sanitario. Por aquel tiempo solo había comer o no comer, existir o morir, gente a la que amar y gente a la que odiar. Por aquellos años no había manifestaciones pacíficas, había revueltas violentas.

Ojalá hubiera sido de otra manera, pero lo cierto es que las hermanas  Libertad, Igualdad y Fraternidad se vieron obligadas a nacer de un navajazo sucio en las tripas del Antiguo Régimen y de una guillotina ensangrentada de cabezas nobles y no tan nobles. Nadie dialogó con ellas para que su madre diera a luz en paz.

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4 pensamientos en “Sobre la Revolución 14.07.1789

  1. Osvaldo Arteperras dice:

    Magnífico. Así se conmemora el 15M. Sin embargo, aunque lamente usted que las revoluciones “ojalá se hubieran dado de otra manera” le diré lo que ya sabe: “La violencia deviene, y si se ausenta, no hay quien cambie”.

    Un saludo cordial

  2. Gran frase y totalmente de acuerdo Arteperras. Es la gran encrucijada, hasta dónde es capaz de llegar cada uno? Según cuánto te muerdan así morderás. No es que yo quiera ensalzar a Robespierre y al Terror, pero estoy de acuerdo en que puede que llegue el punto de pegar algún hachazo.

    Como dijo De Gaulle sobre Napoleón: “No sé si fue bueno o malo, pero sé que fue necesario. No comerciemos con la grandeza”

    Un abrazo Osvalda

  3. Paca experience dice:

    Lass, ya sabes las opiniones un tanto radicales que tengo, la duda me entra cuando pienso que en lugar de hachazos y cortes de cabeza lo que se podría poner de moda (otra vez) fueran las armas nucleares, bactereológicas y cosas por el estilo…A ver si para cambiar las cosas, entre todos, vamos a acabar con todo. Haya paz, cabestros.

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