Paisaje Sublime: Caspar David Friedrich

“Hay en todo hombre, por humilde que sea su condición, un anhelo latente de comunicación con lo divino, de sentirse elevado de lo temporal a lo espiritual”  E.O. James.

Bañada por el mar Báltico en la costa nororiental de Alemania, la ciudad hanseática de Greifswald vería nacer a uno de los más grandes exponentes del Romanticismo germano, un precursor del simbolismo, un místico que llevó a cotas metafísicas su concepción de paisaje sublime: Caspar David Friedrich.

En octubre de 1806 Napoleón Bonaparte destrozaba las fuerzas prusianas y sajonias y entraba triunfalmente en Berlín. Su primera medida fue la creación de la Confederación del Rin; una asociación de Estados aliados al corso que aseguraba la estabilidad de la zona. Al mismo tiempo, al igual que ocurriría en España, un fuerte sentimiento antifrancés iba adquiriendo protagonismo alimentado de anhelos  nacionalistas que proclamaba un pueblo, una historia, una sangre y una lengua. Caspar David Friedrich era uno estos jóvenes intelectuales que defendían una gran Alemania libre de estamentos, de absolutismos y por supuesto de franceses.

En estos momentos la obra de Caspar está dominada fundamentalmente por motivos patriótico- nacionalistas y sus cuadros se venden bien.

Ocho años después, con la caída de Napoleón en Waterloo y su posterior exilio en Santa Elena, se celebrará un gran Congreso en Viena para determinar la organización y el futuro de las potencias europeas. Muchos son los que como Caspar tienen puestas sus esperanzas en ese cónclave del que, libre ya del ogro francés, emergerá una Europa liberal, popular y libre.. ¡Y una Alemania unida!

Sin embargo el Congreso votó por la vuelta al Absolutismo, a las viejas estructuras…y por si fuera poco Inglaterra, Francia y Rusia preferían una Alemania fragmentada y dividida, de modo que Baviera, Renania, Sajonia, Prusia y otros principados y ducados tuvieron que ver frustrados sus deseos de conformación de una gran Alemania. De herencia napoleónica asistimos al germen del sentimiento de frustración nacionalista alemán que se desarrollará a lo largo del siglo XIX y primera mitad del XX.

Son muchos ahora los que como Caspar David Friedrich se sienten profundamente decepcionados, alejados de lo despreciablemente terrenal de la política, perdidos en el mundo. A su fuerte sentimiento religioso se une el anhelo de trascendencia para convertir el Realismo anterior en producto de Dios y de la Naturaleza. Un sentimiento metafísico de relación del hombre con la naturaleza abraza su obra en un sueño de temor, desesperanza, incertidumbre y misticismo. Si el cuerpo es el alma, la tierra es el espíritu y el paisaje es la divinidad. Su obra refleja la inalcanzable aspiración humana; el drama viviente hacia lo eterno.

Caspar David Friedrich: Monje a la orilla del mar

Caspar David Friedrich: Caminante ante un mar de niebla

Caspar David Friedrich: Acantilados blancos

Caspar David Friedrich: La luna saliendo de la orilla del mar

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3 pensamientos en “Paisaje Sublime: Caspar David Friedrich

  1. juanito dice:

    sigues siendo genial mi querido alejandro. tu verbo y sabiduria no lo entiende esta maldita sociedad…..no podemos hacer nada por ella, desgraciadamente.

  2. juanito dice:

    viva la madre que te pario, sin olvidar al padre que te sembro…jajajajajaja.-

  3. jajajaj, muchass graciass Juanito!! Viva tú!!

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