El boxeador

Hay canciones que verdaderamente alcanzan una dimensión poética ya sea por su capacidad musical, su riqueza en los textos o simplemente porque precisamente existe ese sagrado género llamado canción que es el único capaz de crear una conjunción perfecta entre armonía, melodía, literatura y pensamiento.

En ocasiones el ser humano ha sido capaz de comprimir en tal solo unos minutos millones de instantes, de sensaciones y de reflexiones. Es el caso de “El boxeador”, una maravilla que Paul Simon escribió en 1968 y que serviría de adelanto para cruzar su puente sobre aguas turbulentas. ¿Quién no se ha sentido alguna vez este luchador, que a pesar de todo sigue, sigue y sigue adelante?

Simon and Garfunkel: The Boxer.

Solo soy un pobre chico.

Aunque casi nunca se cuenta mi historia, he malgastado mi resistencia por un puñado de murmullos que son las promesas.

Todo mentiras y bromas. Aún así un hombre oye lo que quiere oir e ignora el resto.

Cuando me fui de casa y dejé a mi familia no era más que un niño en compañía de extraños en el silencio de una estación de ferrocarril;

huyendo asustado, sin llamar la atención buscando los barrios más pobres donde van los harapientos;

buscando los lugares que solo ellos conocían…

Pidiendo solo el sueldo mínimo voy buscando un trabajo pero no recibo ofertas.

Tan solo un par de insinuaciones de las putas de la séptima avenida.

Confieso que hubo momentos en los que me sentía tan solo que busqué consuelo ahí…

Ahora los años ruedan por mí sacudiéndome  por igual.

Yo soy mucho más viejo de lo que una vez fuí y más joven de lo que seré…

pero eso no es extraño.

No, no es raro que después de los cambios en los cambios

seamos más o menos los mismos. Después de los cambios  que vivimos,

somos más o menos los mismos.

Estoy organizado mi ropa de invierno deseando estar de camino a casa,

donde los inviernos no me hagan sangrar. Sí..de camino a casa.

En el claro permanece de pie un boxeador. Un luchador profesional

que lleva los recuerdos de cada guante que lo tumbó o lo cortó hasta gritar

en su ira y en su venganza: “me voy, me voy”.

Pero el luchador permanece…aún permanece.

 

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Un pensamiento en “El boxeador

  1. Anónimo dice:

    has vuelto a dar en el clavo,es un reflejo,es nuestra realidad
    ..donde los inviernos no me hagan sangrar..
    hermosa lirica junto a dos fenomenos como paul and art

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