Entre Escila y Caribdis

“(Dios) produjo los dos mares que confluyen; entre los dos hay un istmo que no sobrepasan” Corán (55, 19-20)

“En el caos en el que vivimos, se imponen ciertas comparaciones, al menos para quienes son sensibles a las formas espirituales; y hoy ya no es posible dejar a un lado, guardando silencio, los problemas que de ahí se derivan” Titus Burckhardt. Introducción al Sufismo.

Cuando murió Mahoma en el año 632 sus seguidores se encontraron inmersos en el dilema sobre quién debía liderar la comunidad de fieles. Se abrieron dos vías posibles para determinar quién sería el próximo califa (sucesor, sustituto); una basada en el ejemplo y las costumbres (Sunna) y otra sustentada por la herencía directa de sangre (Chía). Los miembros más venerables de la comunidad eligieron a Abu Bark, hombre en quien Mahoma confiaba para dirigir la oración cuando estaba ausente y a la postre su suegro. Los miembros opuestos apoyaban a Alí,  pariente varón más próximo al Profeta ya que además de ser su primo estaba casado con su hija Fátima. Finalmente la facción mayoritaria suní ganó la elección y Abu Bark fue nombrado califa mientra los chiíes tendrían que esperar veinticuatro años para ver a Alí nombrado califa y ocupando el cargo apenas cinco años. Alí murió asesinado en Kufa y hoy puede visitarse su mausoleo en Nayaf.

¿Dónde queda la religión y la religiosidad en este capítulo? Los suníes han sido mayoritarios y más poderosos que los chiíes desde entonces. Tan solo la revolución de Jomeini en Irán dio auge al chiismo, que siempre ha sido identificado como el Islam de los pobres, oprimido y desheredado, minoritario, contrario al expansionsimo e imperialismo sunní. Cualquier musulmán del mundo afirmaría contundentemente que no hay de facto ninguna diferencia de dogma ni fe entre el sunismo y el chiismo, tan solo interpretaciones políticas enfrentadas.

Muerto Alí en el año 661, su segundo hijo Hussein lideraría la rebelión contra el califa omeya suní de Damasco resultando martirizado y muerto en Kerbala en el 680. Aún hoy los chiíes conmemoran el martirio de Hussein con desfile y flagelaciones muy similares a los de nuestra semana santa.

Hace unos días Arabia Saudí (suní) ejecutaba a Nimr al Nimr, clérigo (chií) supuestamente por estar involucrado en movimientos armados de conspiración contra el régimen saudí. Como reacción la embajada árabe en Teherán fue atacada por manifestantes y Estados Unidos condenó este último acto, no así la ejecución del clérigo.

Nimr al Nimr fue unos de los líderes de la primavera árabe en Arabia, donde denunciaba las discriminación de la población chií, el régimen autoritario de la monarquía saudí y la nula distribución de la riqueza petrolífica de la región. En 2013 fiscales saudíes pidieron su crucifixión y posterior decapitación y una vez muerto el clérigo y tensada la cuerda milenaria de enfrentamientos entre Suníes y Chiíes o lo que es ahora Arabia Saudí e Irán, digo yo a todo esto: ¿Dónde queda aquí la profesión de Fe? Un nuevo capítulo de envoltura y disfraz de religión y religiosidad.

Cito a Oliver Roy durante una conferencia de prensa sobre el Islam en Europa:

“Es necesario hacer una distinción entre religión y religiosidad. (…) En el cristianismo existen treinta y seis maneras de ser cristiano en el mundo, tanto en el plano personal como en el político, cultural, etc. En el Islam ocurre lo mismo. No obstante todo el debate actual está condensado en saber qué dice el Corán. Pero el asunto no es lo que dice el Corán sino lo que los musulmanes dicen que el Corán dice y ahí, en cuanto se plantea esto, surgen treinta y seis respuestas diferentes. Por tanto, lo que está en cuestión no es el contenido teológico de una religión, sino la mnera en que los creyentes lo viven, es decir, la religiosidad.”

Y a pesar de esto se sigue vendiendo como problema de religión. Y María aparece más veces en el Corán como ejemplo sublime de mujer que en el Nuevo Testamento…

Yo esto lo veo clarísimo. Un católico no necesita una reforma teológica  ya que el Catolicismo es en sí mismo antireformista. Y esto es así porque la religiosidad católica está perfectamente culturizada de valores occidentales. ¿Qué ocurre entonces con esa necesidad de reforma islámica? La teocracia es reciente en el Islam; los emires y sultanes tomaron el poder religioso por la fuerza, nunca en defensa del Corán. Entonces, ¿por qué no mostrar más respeto por la audiencia? Entender que no somos tontos y que no vamos a comprar su noticia. Llamar a las cosas por su nombre sin dejar que miles de millones de personas mueran por el beneficio de unos pocos. Maldito el uso que se hace de la religión y maldita la religiosidad mal hallada.

Entre Escila y Caribdis. Entre esos dos monstruos que viven en las aguas de un estrecho por las que transitan los acontecimientos. Entre economía y cultura que visten de religión.

 

 

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Un pensamiento en “Entre Escila y Caribdis

  1. mery pinedo alcover dice:

    Totalmente de acuerdo

    Enviado desde mi iPhone

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