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Apología Andaluza

Para cualquiera que desconozca la sucesión de acontecimientos esto que aquí escribo podría asimilarse como si de un episodio de Juego de Tronos se tratara, pero lo que viene después, es decir, la formación de la cultura e idiosincrasia andaluza, resulta prácticamente imposible de explicar al menos tal y como yo lo siento.

” Y sepa su excelencia don Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo del Primado de Toledo, que lo que hoy se abren aquí son las puertas del Andalucía”.  Frase atribuida a Alfonso VIII de Castilla.

No se ha hecho aún ninguna película, pero a modo de la batalla inicial en Germania en Gladiator o la batalla de Gaugamela en Alejandro Magno, bien podría hacerse una no menos épica y espectacular con la que tuvo lugar en el gran llano de la Losa que nosotros conocemos como la llanura o la Nava de Tolosa el 16 de julio de 1212. Es en ese momento cuando nace o comienza a gestarse Andalucía. Lo anterior a eso es lo que sucedió en un espacio geográfico: Tartessos, la Bética, Al Andalus y los almohades y almorávides. El nacimiento de la castellana Andalucía, escalón o paso previo a América nació ahí.

Había llegado procedente de Toledo la gran coalición cristiana encabezada por el rey Alfonso VIII de Castilla. Entre todos los integrantes había castellanos, navarros, aragoneses con su rey Pedro II al frente, portugueses, leoneses, ultramontanos (gentes procedentes de más allá de los Pirineos) y por supuesto miembros de las siempre ansiosas órdenes militares de Santiago, Calatrava, San Lázaro, San Juan y del Temple. La necesidad de tierra, el espíritu de reconquista y el fomento visceral del Papa Inocencio III había hecho que los reinos hispánicos cristianos decidieran plantar cara en campo abierto al temido Imperio Almohade que se extendía hasta más allá del Atlas. El punto de encuentro sería la gran llanura que en toda Sierra Morena se conocía como el llano de la Losa y que posteriormente cambiaría su nombre a la Nava de Tolosa o las Navas de Tolosa, una gran planicie  en la que la batalla campal sería librada por enésima vez entre la cruz y la media luna. Al otro lado la infantería marroquí, los voluntarios andalusies, la caballería almohade, los arqueros turcos y la temida guardia negra del Califa compuesta por fanáticos soldados-esclavo procedentes de Senegal ya se encontraba perfectamente dispuesta para afrontar el decisivo paso que haría que la Historia se inclinara en favor de un bando u otro.

El resto ya es historia. Como suele ser habitual en estos tiempos, se cuentan las causas y las consecuencias de las guerras pero no el desarrollo de las mismas. En este caso, la consecuencia fue la castellanización y cristianización de un área geográfica. Y a partir de aquí y en una sucesión vertigionosa de acontecimientos las principales ciudades fueron cayendo, los mudéjares fueron siendo expulsados al campo o invitados al exilio y el entramado urbano se fue repoblando de castellanos y navarros fundamentalmente. Todo el valle del Guadalquivir sufre esta transformación mientras que al este del valle no existe aún Andalucía porque pervive el reino nazarí de Granada, que no claudicará ante Castilla hasta más de dos siglos después de las Navas. Este punto es fundamental para entender las diferencias entre lo que es hoy la Andalucía occidental y la Andalucía oriental.

Cualquier andaluz con criterio tiene un millón de motivos por los que enorgullecerse de su tierra y otros tantos por los que avergonzarse. Yo creía que esto era propio de lo andaluz, pero lo cierto es que nadie en ningún punto terrestre podría tirar la primera piedra en este aspecto.

A Andalucía se la sufre, no se la vigila ni se  la atempera porque es libre, porque no es occidente pero no es oriente y le cuesta ser positivista europeísta pese a muchos empeños, porque como territorio visagra que es se resiste a homologarse, porque es un crisol y su esencia no se puede explicar a nadie que no haya bebido de sus aguas. Qué dificil resulta al no andaluz entender que Andalucía va por otro camino, que vive en otra dimensión y hará lo que ella quiera y cuando quiera.

Escribe Juan Ramón:
¡Venid, siglos venideros,
tened! Y ahora, huid, volad,
que ya os volveré a cojer
antes de vuestro final.

El arte era democrático y anárquico; se mezclaba y se confundía, se fecundaba y se prometía, se reía, se movía, se jodía y se volvía a fecundar. Al final produjo un hálito sólo aprehendible a los iniciados, a los practicantes de estados alterados de conciencia que comulgando sincréticamente en el valle del Guadalquivir, accedieron a beber de la fuente andaluza. Nadie jamás pronunciará su nombre y nunca podrá definirse porque como dice el Tao (en lo andaluz) “aquello que puede decirse no es”.

Cuando Celaya escribe que “Por la orilla de lo eterno, con los brazos extendidos, voy suspirando, llorando, aun no sé por qué motivo” yo lo imagino paseando por Andalucía asomado al Atlántico pero sin perder de vista el mar de Alborán, porque se trata de vivir en una cosmogonía alternativa como si Hesíodo hubiera sabido que por encima del mundanal ruido y las banalidades cotidianas existe Andalucía y su vida celeste.

Qué de acuerdo estoy con Pérez Reverte cuando hablaba de la Sevilla de los yonkis y las putas, del encanto burlón y la mística incomprensible para el que no sea andaluz. Entiendo perfectamente que abomine de esa otra Andalucía que se quiere homologar como folclórica asimilada, chistosa obligada, aristocrática y rancia llena de ferias y certámenes que representan cualquier cosa menos la esencia estoica de Lo Andaluz con mayúsculas.

En una conversación de las que mantengo casi a diario Andalucía me dice: “Adelante, hablad de mí, reiros de mí, yo estoy aquí para que me sigáis amando, para alegraros las vidas, para que siempre tengáis un lugar al que ansiar vivir. Cualquier cosa menos ser olvidada, yo fluyo a través de los siglos como el Punjab, como Pasagarda, como cuatro lugares escogidos en el mundo a los que el ser humano siempre querrá regresar”

Así que Día de Andalucía y fronteras como inventos políticos aparte, viva el valle del Guadalquivir y todo lo que de él ha nacido porque en Andalucía,  como dice de nuevo Juan Ramón, siempre seguirán los pájaros cantando:

Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico…

Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

 

 

 

 

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Entre Escila y Caribdis

“(Dios) produjo los dos mares que confluyen; entre los dos hay un istmo que no sobrepasan” Corán (55, 19-20)

“En el caos en el que vivimos, se imponen ciertas comparaciones, al menos para quienes son sensibles a las formas espirituales; y hoy ya no es posible dejar a un lado, guardando silencio, los problemas que de ahí se derivan” Titus Burckhardt. Introducción al Sufismo.

Cuando murió Mahoma en el año 632 sus seguidores se encontraron inmersos en el dilema sobre quién debía liderar la comunidad de fieles. Se abrieron dos vías posibles para determinar quién sería el próximo califa (sucesor, sustituto); una basada en el ejemplo y las costumbres (Sunna) y otra sustentada por la herencía directa de sangre (Chía). Los miembros más venerables de la comunidad eligieron a Abu Bark, hombre en quien Mahoma confiaba para dirigir la oración cuando estaba ausente y a la postre su suegro. Los miembros opuestos apoyaban a Alí,  pariente varón más próximo al Profeta ya que además de ser su primo estaba casado con su hija Fátima. Finalmente la facción mayoritaria suní ganó la elección y Abu Bark fue nombrado califa mientra los chiíes tendrían que esperar veinticuatro años para ver a Alí nombrado califa y ocupando el cargo apenas cinco años. Alí murió asesinado en Kufa y hoy puede visitarse su mausoleo en Nayaf.

¿Dónde queda la religión y la religiosidad en este capítulo? Los suníes han sido mayoritarios y más poderosos que los chiíes desde entonces. Tan solo la revolución de Jomeini en Irán dio auge al chiismo, que siempre ha sido identificado como el Islam de los pobres, oprimido y desheredado, minoritario, contrario al expansionsimo e imperialismo sunní. Cualquier musulmán del mundo afirmaría contundentemente que no hay de facto ninguna diferencia de dogma ni fe entre el sunismo y el chiismo, tan solo interpretaciones políticas enfrentadas.

Muerto Alí en el año 661, su segundo hijo Hussein lideraría la rebelión contra el califa omeya suní de Damasco resultando martirizado y muerto en Kerbala en el 680. Aún hoy los chiíes conmemoran el martirio de Hussein con desfile y flagelaciones muy similares a los de nuestra semana santa.

Hace unos días Arabia Saudí (suní) ejecutaba a Nimr al Nimr, clérigo (chií) supuestamente por estar involucrado en movimientos armados de conspiración contra el régimen saudí. Como reacción la embajada árabe en Teherán fue atacada por manifestantes y Estados Unidos condenó este último acto, no así la ejecución del clérigo.

Nimr al Nimr fue unos de los líderes de la primavera árabe en Arabia, donde denunciaba las discriminación de la población chií, el régimen autoritario de la monarquía saudí y la nula distribución de la riqueza petrolífica de la región. En 2013 fiscales saudíes pidieron su crucifixión y posterior decapitación y una vez muerto el clérigo y tensada la cuerda milenaria de enfrentamientos entre Suníes y Chiíes o lo que es ahora Arabia Saudí e Irán, digo yo a todo esto: ¿Dónde queda aquí la profesión de Fe? Un nuevo capítulo de envoltura y disfraz de religión y religiosidad.

Cito a Oliver Roy durante una conferencia de prensa sobre el Islam en Europa:

“Es necesario hacer una distinción entre religión y religiosidad. (…) En el cristianismo existen treinta y seis maneras de ser cristiano en el mundo, tanto en el plano personal como en el político, cultural, etc. En el Islam ocurre lo mismo. No obstante todo el debate actual está condensado en saber qué dice el Corán. Pero el asunto no es lo que dice el Corán sino lo que los musulmanes dicen que el Corán dice y ahí, en cuanto se plantea esto, surgen treinta y seis respuestas diferentes. Por tanto, lo que está en cuestión no es el contenido teológico de una religión, sino la mnera en que los creyentes lo viven, es decir, la religiosidad.”

Y a pesar de esto se sigue vendiendo como problema de religión. Y María aparece más veces en el Corán como ejemplo sublime de mujer que en el Nuevo Testamento…

Yo esto lo veo clarísimo. Un católico no necesita una reforma teológica  ya que el Catolicismo es en sí mismo antireformista. Y esto es así porque la religiosidad católica está perfectamente culturizada de valores occidentales. ¿Qué ocurre entonces con esa necesidad de reforma islámica? La teocracia es reciente en el Islam; los emires y sultanes tomaron el poder religioso por la fuerza, nunca en defensa del Corán. Entonces, ¿por qué no mostrar más respeto por la audiencia? Entender que no somos tontos y que no vamos a comprar su noticia. Llamar a las cosas por su nombre sin dejar que miles de millones de personas mueran por el beneficio de unos pocos. Maldito el uso que se hace de la religión y maldita la religiosidad mal hallada.

Entre Escila y Caribdis. Entre esos dos monstruos que viven en las aguas de un estrecho por las que transitan los acontecimientos. Entre economía y cultura que visten de religión.

 

 

De ahora y de siempre

“Buscad el Reino. Lo demás os será dado por añadidura”  Mateo 6:33.

Un ejemplar del Hadji Murat reposando en la mesa, el humo de un cigarro a medio terminar y un lector que apoya la cabeza en su mano derecha.  En esos momentos, además de convencerse a sí mismo por enésima vez de que Tolstoi es el más grande escritor de todos los tiempos, dice a su compañera:

“Claro que es una sociedad enferma. Los libros de autoayuda son los más vendidos; las adaptaciones bachilleriles de filosofía oriental y psicología conductista y cognitiva también se mueven bien en los circuitos; el yoga, el reiki, la new age. Todo el mundo piensa que está mal, por lo que todo el mundo necesita ayuda. Pero lo cierto es que al final todo forma parte del mercado de consumo.

Desde hace un tiempo, aproximádamente unos cuarenta años, está muy de moda en occidente buscar respuestas en oriente. Es lo que toca. En el siglo I la moda era el judaismo. Siempre se sigue la misma tendencia. Y empapémonos todos de filosofías baratas que hacen a los tontos creer que sanan sus absurdos y pueriles males; y convenzámonos todos de demagogias dummies (esto es dar una solución simple a problemas muy complejos). Porque es filosofía twiter; algo rápido, un concepto, una imagen, dinámico, conciso, tan reduccionista que lo que se reduce al fin y al cabo es el propio entendimiento, la propia capacidad intelectual y reflexiva. Una imagen seguida de otra; una breve frase ingeniosa, un número visual. Y algo exótico. Que parezca súmamente original, como si todo no hubiera pasado ya; como si todo no hubiera sido pensado y escrito ya. En los tontos tenemos un gran negocio. La industria cosmética y la armamentística son las que generan más beneficios. Estar guapos y matarnos, morir bien guapos, embellecer muriéndonos. Añadir años a la vida en lugar de vida a los años.

“Buscad el reino; lo demás os será dado por añadidura”, dijo Jesús. Eso es.

Y ahora vienen a contarnos que El camino es la meta y la meta es el camino como si fuera una verdad recién concebida que claman los voluntariamente idiotas. ¡Y es que el alma no existe! Estamos aquí precisamente para construírnosla. De lo contrario…¿para qué…?

“Buscad la sabiduría, aunque para encontrarla tengáis que viajar lejos, pues más sagrada es ante los ojos de Al lah la tinta del estudiante que la sangre del mártir” dice El Profeta en sus Proverbios. Que nadie, que ningún despreciable humano ensucie estas palabras.”

Su compañera, con el I Ching colocado entre dos de los cojines del sofá y “La voz a tí debida” en las manos se acercó a él, lo miró con cariño y le recitó los versos:

En lo que no ha de pasar
me quedo, en el puro acto
de tu deseo, queriéndote.
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer.

A Nuria.

 

El boxeador

Hay canciones que verdaderamente alcanzan una dimensión poética ya sea por su capacidad musical, su riqueza en los textos o simplemente porque precisamente existe ese sagrado género llamado canción que es el único capaz de crear una conjunción perfecta entre armonía, melodía, literatura y pensamiento.

En ocasiones el ser humano ha sido capaz de comprimir en tal solo unos minutos millones de instantes, de sensaciones y de reflexiones. Es el caso de “El boxeador”, una maravilla que Paul Simon escribió en 1968 y que serviría de adelanto para cruzar su puente sobre aguas turbulentas. ¿Quién no se ha sentido alguna vez este luchador, que a pesar de todo sigue, sigue y sigue adelante?

Simon and Garfunkel: The Boxer.

Solo soy un pobre chico.

Aunque casi nunca se cuenta mi historia, he malgastado mi resistencia por un puñado de murmullos que son las promesas.

Todo mentiras y bromas. Aún así un hombre oye lo que quiere oir e ignora el resto.

Cuando me fui de casa y dejé a mi familia no era más que un niño en compañía de extraños en el silencio de una estación de ferrocarril;

huyendo asustado, sin llamar la atención buscando los barrios más pobres donde van los harapientos;

buscando los lugares que solo ellos conocían…

Pidiendo solo el sueldo mínimo voy buscando un trabajo pero no recibo ofertas.

Tan solo un par de insinuaciones de las putas de la séptima avenida.

Confieso que hubo momentos en los que me sentía tan solo que busqué consuelo ahí…

Ahora los años ruedan por mí sacudiéndome  por igual.

Yo soy mucho más viejo de lo que una vez fuí y más joven de lo que seré…

pero eso no es extraño.

No, no es raro que después de los cambios en los cambios

seamos más o menos los mismos. Después de los cambios  que vivimos,

somos más o menos los mismos.

Estoy organizado mi ropa de invierno deseando estar de camino a casa,

donde los inviernos no me hagan sangrar. Sí..de camino a casa.

En el claro permanece de pie un boxeador. Un luchador profesional

que lleva los recuerdos de cada guante que lo tumbó o lo cortó hasta gritar

en su ira y en su venganza: “me voy, me voy”.

Pero el luchador permanece…aún permanece.

 

El salvador de las madres

“No puedo permanecer en la situación actual, donde todo es oscuro, donde lo único categórico es el número de muertos”. Carta de Ignacio Semmelweis a un amigo.

Una de las grandes historias con las que he tenido la suerte de toparme y que escribo a modo de esquema. El detective que dedica su vida a la búsqueda del asesino pero que termina descubriendo que el asesino es él mismo.

Queda poco magiar en el Budapest de estos primeros años decimonónicos en los que el germen de la libertad revolucionaria se resisitía a morir a pesar de los intentos de reaccionarios, tradicionalistas y defensores acérrimos de las monarquías más rancias y obsoletas. Por mucho que se pretendiera desde los poderes establecidos, la nueva era postnapoleónica se afianzaba en una  Europa calada hasta los huesos de ideas liberales sin las cuales no podrían comprenderse los tiempos venideros.

Ignacio nació en Budapest en 1818. Concretamente en Buda, que es como llamaban los húngaros a la orilla derecha del Danubio. A Ignacio le gustaba creer que el nombre de Buda guardaba relación con el hermano de Atila el huno, aquel guerrero que hiciera temblar a la mismísima Roma durante su época de prolongada decadencia. Sin embargo ya por aquel entonces los húngaros son vistos por los austríacos, con lo que guardan una relación más que estrecha, como ciudadanos de segunda. Ignacio curiosamente nace en un barrio repleto de población de origen alemán, de modo que habla el magiar y el alemán. De buena educación marchará a Viena a estudiar medicina tan pronto como quede desencantado de la carrera de Derecho.

Realmente Ignacio vive obsesionado con la cirugía y con el origen de la infección cirúrgica. La hemorragia, la infección y el dolor copan toda su atención.

Una vez en Viena tiene acceso a fuentes documentales hospitalarias que revelan que prácticamente una de cada tres mujeres parturientas perdía la vida aquel año de 1837. Uno de sus profesores y mentores afirma categóricamente durante una inspección que la mortalidad entre mujeres al dar a luz es de un 96%.

Ignacio logra finalmente acceder al Hospital de Maternidad de Viena. Han pasado años de estudio, de salvar vidas, de asir la vida batiendo a la naturaleza, pero a pesar de todo Ignacio se pregunta atormentado cómo es posible que la máxima expresión de la salubridad en un ser humano que es precisamente la concepción y el nacimiento de otro ser humano pueda ser motivo de tan alto porcentaje de mortalidad. La medicina norteamericana está en boga pero las escuelas clásicas europeas se niegan a conceder a aquellos nuevos métodos excesiva credebilidad.

En el hospital donde trabaja Ignacio, tanto él y sus compañeros trabajan en dos salas. En una practican medicina forense y en otra medicina maternal. Las fiebres puerperales son el mayor enemigo de las matronas y de los cirujanos; merman todos los esfuerzos inútiles de la ciencia. Durante una de esas interminables tardes de investigación después de miles de horas dedicadas a la búsqueda y hallazgo de una solución, Ignacio realiza la arriesgada prueba de llevar materia infecciosa de la sala de medicina forense a la sala de maternidad. Al contemplar que una de la mujeres languidece consumida por la fiebre, obliga a instalar un lavabo a la entrada de la sala de partos exigiendo a todo médico lavarse las manos con sal clourodada antes de entrar en quirófano. El resultado: la mortalidad desciende hasta el 12%.

El detective había hallado al asesino y resultaba ser él mismo. Los médicos realizaban investigaciones sobre cadáveres en la sala adjunta y sin ningún tipo de higiene asistían al mismo tiempo en maternidad transmitiendo infecciones durante el parto. Las manos son los vectores de transmisión del asesino. La mortalidad en maternidad caerá sucesivamente hasta el 0,23%.

Como desgraciadamente suele pasar en la historia de la ciencia, la comunidad científica da la espalda al descubrimiento de Ignacio y sus subversivos métodos hacen que sea expulsado del hospital en 1849. Un húngaro no puede decirle cómo se opera a un austríaco. Vuelve a Budapest y vive en la miseria mientras escribe en secreto un libro que titulará “De la Etiología: el concepto y la profilaxis de la fiebre puerperal”.

Gracias a un amigo consigue recuperarse económicamente y años después, ya en 1854 consigue ser profesor de Maternidad en Pest haciendo desaparecer por completo la fiebre puerperal en las parturientas de su hospital.

Los años de investigación y la inversión intelectual hecha en gran parte a costa de los reveses sufridos en su vida personal hace que poco después su salud mengüe y comience a sufrir alucinaciones que irá alternando con períodos de lucidez. El rechazo de la comunidad científica internacional continúa a pesar de los resultados de su método. Todo esto hace que en el año 1865, con apenas 47 años y delante de sus alumnos, Ignacio abra un cadaver para hacer una inspección forense y utilice el mismo bisturí para provocarse una herida profunda. Tras tres semanas de fiebre, él mismo muere a casa de las fiebres. Años después Louis Pasteur confirmaría a Ignacio Felipe Semmelweis como una figura fundamental en su teoría microbiana.

Hoy, en el hospicio general de Viena del que fue expulsado se alza un pedestal con una efigie en el que puede leerse: Ignac Fulop Semmelweis. El salvador de las madres.

Ignaz Semmelweis

Ignaz Semmelweis

60 años no es nada

Una conjunción no programada en el tiempo hizo que aquel nublado día comenzara a sonar Ricky Lee Jones tocando una versión del clasicazo de Donovan “Catch the wind” mientras leía cómo, tras la segunda guerra mundial en la que Alemania había quedado arrasada después de haber destruido el viejo continente, las potencias occidentales habían decidido ayudarla en su reconstrucción mediante la inyección de capital y pocos años después, en 1953, apenas ocho años transcurridos desde el fin de la guerra, le perdonaban más del 60% de la deuda que tenían los germanos con los muchos países acreedores. Después haber ocasionado dos guerras mundiales y haber sembrado el terror por occidente, todos los países con los que Alemania tenía deuda fuera por indemnizaciones de guerra o por inversión, llegaron a este acuerdo en Londres. Esta acción, esta condonación de la deuda permitiría entre otras cosas que Alemania se erigiera en gran potencia económico-industrial de Europa en la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días.

La canción seguía su curso y llegaba al verso “pero puedo también intentar atrapar el viento”.

Siempre he pensado que la Historia se enseña y se explica mal porque se hace ver y entender al neófito como algo extraño, lejano, que ocurre en otra dimensión espacial además de obviamente temporal. Sus personajes nos resultan arcanos, las acciones obviedades y los muertos como daños lógicos y colaterales. Nunca se nos enseña que el personaje principal de los fusilamientos de Goya podría ser nuestro panadero de la esquina, que la libertad guiando al pueblo de Delacroix sería en realidad nuestra abuela pasionaria que trabajaba en una fábrica envasando o que los revolucionarios bolcheviques podríamos ser nosotros con menos cultura y más arrestos.

Al fin y al cabo lo que se acordó en Londres en 1953 respecto a Alemania era ayudar a un país para que pudiera crear empleo, reconstruir infraestructuras destruidas, incentivar la iniciativa privada, aprobar un nuevo plan educativo para la presente y futura generación de alemanes, reformas en materia de sanidad, del propio sistema político y como no podríamos olvidar occidentalizar Alemania para evitar que cayera en los brazos del comunismo. ¿Esto es Historia o es presente?

Y seguía la canción “cuando la lluvia ha colgado las hojas con lágrimas”.

Había cierta ironía en todo esto. Alemanía había acabado de pagar lo que le quedó de deuda por el dinero prestado tras la primera y la segunda guerra mundial en el año 2010.  Eso sí, la deuda histórica que tiene con Grecia por ejemplo, jamás ha sido pagada a pesar de la insistencia y numerosas peticiones de los griegos, que por cierto están al borde del colapso…o de hecho ya colpasados de lleno.  Así que tal y como todo esto ocurría y ocurre parece que el concepto temporal habría que revisarlo y medir el tiempo en euros en lugar de en años. “Hace ocho mil millones de euros que eras tercer mundo, Alemania. Y se perdonó todo para que pudieras resurgir”.  Los viejos esquemas de  la evolución, del pensamiento y la involución quedaron obsoletos. El tiempo se mide en euros.

Luego, sin venir a cuento comenzó a sonar “Noviembre” de La Bien Querida  y “Como el daño auyenta primaveras, cuando rompemos truenos por los campos”. Así que en un clarísimo ejemplo de divagación e ira miré por la ventana, ví un coche color púrpura aparcado y me acordé del castigo por permitir traición, inmoralidad y miseria. De hecho, uno de los castigos más famosos y que más dio que hablar a lo largo de toda historia militar romana fue la aplicación de la “decimatio”.Los ejércitos romanos se organizaban en legiones; cada legión tenía normalmente seis cohortes y cada cohorte tenía seiscientos hombres. La decimatio consistía en dividir estos contingentes en grupos de diez y echar a suerte quién debía ser castigado. De este modo, uno de cada diez sería lapidado o golpeado hasta la muerte por los otros nueve compañeros. Puestos a involucionar y dejar prosperar al animal habría que buscar el equivalente histórico a este castigo como el fusilado goyesco y el panadero, el bochevique y mi amigo Evaristo, la Libertad y la abuela de Evaristo, y no dejar que esa hipocresía de muerte social que es la cárcel durara dieciocho horas porque tienes dos millones y medio de euros robados para pagar la fianza en un país en el que a una mujer hondureña se le deniega operarle el cráneo porque no tiene papeles. Sesenta años no es nada.

James Ensor: La entrada de Cristo en Bruselas.

James Ensor: La entrada de Cristo en Bruselas.

Precursor del expresionismo y del surrealismo el pintor belga nos hace dudar en esta obra si la gente acompaña a Cristo en su entrada en Bruselas o este simplemente se pierde envuelto en la muchedumbre de un inmenso carnaval de máscaras inmersas en la gran farsa de “lo social”.

Brutalidad, Disimulo….y Virtud.

Aquellos hombres lejanos comenzaron a bajar de las montañas y a entrar en las cuevas y chozas. El cambio climático fue tal que lo que hasta hacía relativamente poco tiempo eran glaciares kilométricos ahora eran prados, lagos y sierras. Muchas especies emigraron al frío norte así que el hombre tuvo que pastorear, ser trashumante y cultivarse en el agri para poder comer de la tierra. Esto lo llevó a relacionarse con otros hombres y a vivir en sociedad. Vivir en comunidad genera problemas de convivencia desde que el hombre es hombre de modo que surgieron necesidades de crear instituciones para que gestionaran esos problemas y así resolver los conflictos; en resumen para facilitar la vida.

Muchos miles de años más tarde los griegos llamarían Polis a estas comunidades de hombres así que a todo lo relativo a la gestión y al ordenamiento de la comunidad lo llamaron simplemente Política: trabajar por el bienestar de los vecinos, algo verdaderamente elevado y honorable. Ese era el verdadero fundamento esencial y primigenio de la Política. Para eso existe y por eso es necesario.

Y pasaron otros miles de años. Entre Médicis, Sforza, Papas y Reyes Nicolás Maquiavelo rompió ese concepto de Política. A partir de él Política sería el Arte de alcanzar y conservar el poder. Y si la política estaba justificada por el hecho de ser necesaria para resolver los problemas que vivir en sociedad generaba….habría pues que asegurar que esos problemas siguieran existiendo, ya que la ausencia de los mismos significaría la inutilidad y no razón de la Política.

Hace quinientos años que Maquiavelo escribió “El Príncipe”. Es en esta misma obra en la que se dice que el poder es el objetivo más codiciado pero esa misma codicia que puede llevarte a él puede hacerte perderlo, por lo que la mayor virtud del político debe ser la mesura.

Poco antes de morir, Carlos V escribió una carta a modo de instrucciones a su hijo y heredero el futuro Felipe II. Además de conceptos sobre gobernabilidad, religión y otras directrices el emperador le instaba a no olvidar nunca que gobernar era el mayor de los sacrificios humanos, que ninguna persona en su sano juicio querría ostentar el poder absoluto tal y como ellos habían de hacerlo, pero que al ser un designio divino haber sido emperador el uno y rey el otro debían aceptar y asumir la carga que Dios padre les daba. No extraña pues que Carlos V abdicara en su hijo e ingresara en un monasterio para vivir sus últimos años en comunión con Dios y con su propia vida

Jamás se ha visto a ningún otro gobernante prácticamente lamentando tener que asumir tales funciones, reconociendo que ser mandatario supone vivir en la inmundicia moral y llevar a hombros la carga de la responsabilidad de toda una sociedad. Siglos después a esto lo llamarían concepto de Estado, bien común.

La necesidad política es un hecho desgraciado pero es un hecho. La ausencia de Virtud es lo realmente preocupable.

Esto me lleva a una de mis escenas favoritas por todo lo que ella encierra. En ella se da lugar el intento, el sacrificio, la honra, la entrega, el caliz, la búsqueda, el amor, la renuncia, la deshonra, la bondad, la incapacidad, la claudicación, la derrota que puede llevar al conocimiento, la desvirtuación,  la no virtud que puede hacernos virtuosos:

Perceval o Parsifal entrega el Bien a su origen en espera de una nueva venida de la Virtud. Bajo un atardecer con un sol rojo apocalíptico yace moribundo su rey. Al volver poco después la barca que alberga el cadaver de Arturo navega sola en dirección a Avalon donde tal vez pueda alcanzar su caliz mientras suena “La muerte de Sigfrido” de Wagner. Impresionante.

Que no se pierda nunca Excalibur, que no se pierda la Virtud. Trabajemos por ella. Hay que volver a sacarla del lago de estos tiempos.

EXCALIBUR. John Boorman. (1981)

Todo lo que sobra

“El pueblo no debería temer a los gobernantes. Son los gobernantes los que deberían temer al pueblo”  Alan Moore, V de Vendetta.

Cuando Marx hablaba de las Cortes de Cádiz de 1812 ya distinguía “un país con ideas pero sin acción  y otro país con acción pero sin ideas”. Por aquel entonces, al igual que hoy día casi, los políticos tan solo se representaban a ellos mismos.

Damocles quiso ser rey; no sabía que había una espada pendiente de su cabeza. Al menor desliz, al menor error, la espada caería sobre su cabeza. Esto pasaba en Siracusa hace dos mil seiscientos años. Hoy en lugar de espadas sobre sus cabezas tienen comités de investigación a modo de coros rocieros. Y los demás ni ideas ni acción.  “Aquí sobran Damocles y faltan espadas sin hilos de los que pendan” dicen muchos.

Es todo lo que sobra. La Historia es de la gente:

“Los periódicos nada dicen de la vida silenciosa de los millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna, esa labor que como la de las madréporas suboceánicas echa las bases sobre que se alzan los islotes de la historia. Sobre el silencio augusto, decía, se apoya y vive el sonido; sobre la inmensa humanidad silenciosa se levantan los que meten bulla en la historia. Esa vida intrahistórica, silenciosa y continua como el fondo mismo del mar, es la sustancia del progreso, la verdadera tradición, la tradición eterna, no la tradición mentida que se suele ir a buscar al pasado enterrado en libros y papeles, y monumentos, y piedras.

Los que viven en el mundo, en la historia, atados al “presente momento histórico”, peloteados por las olas en la superficie del mar donde se agitan náufragos, éstos no creen más que en las tempestades y los cataclismos seguidos de calmas, éstos creen que puede interrumpirse y reanudarse la vida. Se ha hablado mucho de una reanudación histórica (…), y lo que se reanudó en parte fue que la historia brota de la no historia, que las olas son olas del mar quieto y eterno. Lo que reanudó la historia fueron los millones de hombres que siguieron haciendo lo mismo que antes (…), aquellos millones para los cuales fue el mismo sol después que el de antes, las mismas sus labores, los mismos los cantares con que siguieron el surco de la arada. Y no reanudaron en realidad nada, porque nada se había roto”.    Miguel de Unamuno, En torno al casticismo.

Richard Westall “La espada de Damocles”. 1812.

Permanentemente Insultado

Y en esas que explotó la vergüenza, la tolerancia a la estupidez, el soporte de la manipulación histórica y de la propaganda, el aguante a los absurdos sentimientos colectivos y a la necesidad de afiliación del ser humano, a charlatanes disfrazados de líderes y adalides de personas, pero sobre todo a la mentira intencionada y al juego y enjuague de conciencias en favor de unos pocos olvidando, como casi siempre, lo realmente importante. Importaba lo que no importaba y se sentía permanentemente insultado en su intelecto por politicuchos, analistas, banqueros, mandatarios…en resumen: mediocridad y egoísmo.

Le dijo Polloto a Cipoto:

¿Pero de verdad eres capaz de portar una bandera? ¿Unos colores, un escudo, un estandarte? ¿Pero todavía no te has dado cuenta del vacío, de la mentira, del ultraje descarnado del que eres objeto? ¿Pero aún sigues creyendo en toda esa parafernalia antigua y utilizadora de conciencias? ¿Un pueblo, una historia, una patria? ¿Pero es que no estudiaste? Por favor, dime de verdad qué es lo que persigues. Sé claro, pero no me tomes por idiota. ¿Independencia? ¿Y de verdad que es un motivo digno y virtuoso por el que luchar? ¿A mí me vas a hablar de independencia, Cipoto? A mí que lucho por ser independiente de mí mismo. Aaahh! La nación…la Historia del dinero y la trama de afectos…la Nación. No ensucies la Épica y la Libertad usándolas como disfraz de ese invento…”la Nación”. ¡Farsantes! ¡Los unos y los otros! Una vez más firmais otro manifiesto de incapacidad humana. Ni unidos porque sí ni separados porque sí. Ya no puedo seguir escuchándote, ni escuchándolo. Percibo tu discurso como un engañabobos. Eres un mentiroso.  Ocultas cosas y no dices la verdad. Tú no deberías estar ahí. Estás engañando a mucha gente. ¿Que te sientes cómo? Muy bien, a partir de mañana tu pueblo es tuyo y el mío es mío. ¿Y ahora cuál es tu discurso? ¿De verdad que merece la pena vivir por esta causa? Tanto por una parte como por la otra. ¿Merece la pena? Entonces la vida está definitivamente sobrevalorada.

Mi reino no es de este mundo.

Mi frase favorita de todos los tiempos.

Es tan cansino, tan insoportable, tantas las horas de radio y televisión dedicadas a temas banales o mejor dicho, a temas tan banalmente enfocados,  tomando permanentemente a la gente por tonta,  que pese a la poca batería y a la poca cobertura que pretendo voluntariamente tener con ciertas cosas, las acaba uno sintonizando.

Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. San Juan, 18;36

Permanentemente insultado, tu amigo Polloto.

Crónica de un despido anunciado: Ana Pastor.

” No estoy dispuesta a cobrar dinero público por hacer pasillos” Ana Pastor.

Ana Pastor, periodista de raza, profesional espectacular, periodismo en estado puro,  lo mejor de esta generación cutre nacida en Democracia a la que pertenezco, ha sido despedida de los Desayunos de RTVE. El Director de Informativos de Tele-Esperanza fichó por RTVE y la finiquitó. Así de claro. Naturalmente no conviene tener a alguien como ella en la televisión pública del Estado. No se puede decir otra cosa que “¡Qué vergüenza de país!” Siempre se puede caer más bajo.

“Sé que me cesan por hacer periodismo”. Olé tus huevos Ana. Y todo el mundo que haya visto al menos cinco minutos trabajar a esta mujer sabe que es verdad. Lo único que hace es Periodismo y ahora, recien despedida, hace saber a casi todos los demás, a todo el mundillo periodístico que apesta a intereses creados y a influencias partidistas,  que lo que ellos hacen no es periodimo, es mercantilismo. Mi admiración y apoyo a esta mujer es absoluto.

Ana Pastor

Ana Pastor

Como si anduviésemos sobrados de intelectuales y de gente capaz en esta época histórica oscura en la que la vuelta a la caverna está más cerca que nunca, en la que la Involución es ya una realidad… el jefecillo de turno decide quitarla de en medio. Si bien la intelectualidad entendida como antes está claro que ya no existe en este país, sí que es cierto que alejándose de ella lo único que se logra es entrar en un túnel sin retorno.

“Despues del desastre de Cuba, mientras toda una España anacrónica agonizaba, la cultura vivía una vida pletórica como no había disfrutado desde el siglo XVII. El camino ascendente emprendido por la cultura en 1875 desembocó al llegar el siglo XX en un periodo de esplendor, una segunda edad de oro en la que conviven tres generaciones: los ensayistas del 98, los europeístas del 14 y los poetas del 27. Una clase intelectual, en el verdadero sentido del término, de amplitud nunca superada después, habría de ser en muchas ocasiones el espejo y detonante de la crisis del Estado. Por primera vez una generación española tenía una conciencia clara de su función rectora en la vanguardia de la sociedad. La tuvieron ellos, pero no así el país ni su rey Alfonso XIII, que nunca los frecuentó, confiando su popularidad, no recompensada políticamente, al ejercicio de un sentido madrileño de la frase graciosa o la ocurrencia castiza”  – Fernando García de Cortázar –

Ya sabemos como acabó el asunto anterior con el fracaso de la Segunda República y la Vergüenza Civil. Yo me pregunto ahora mismo ¿dónde están los intelectuales de este país? al tiempo que tambien me cuestiono ¿existen intelectuales en este país además de Punset? Tal vez se contentan con escribir su articulito de turno sobradamente remunerado los domingos, o publicando alguna frase ingeniosa en twiter o facebook y se van a la cama sintiendose “removedores de conciencias”. Menuda basura. El apocalipsis no será material; este será una simple consecuencia del apocalipsis intelectual.

“Vi lobos salvajes alrededor de un recién nacido,
vi una autopista de diamantes que nadie usaba,
vi una rama negra goteando sangre todavía fresca,
vi una habitación llena de hombres cuyos martillos sangraban,
vi una escalera blanca cubierta de agua,
vi diez mil oradores cuyas lenguas estaban rotas,
vi pistolas y espadas en manos de niños,
y es dura, es dura, es dura, y es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.”      Bob Dylan “A hard rain’s a-gonna fall”

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