Archivo de la categoría: Curiosidades Inútiles

El Danubio, Valdés Leal y Song of the Gulls

Cruzando el bajo Danubio a su paso por el sur de los Cárpatos, ya metidos en el valle de Valaquia se puede oir el estridente canto de las gaviotas pidiendo paso por las Puertas de Hierro. La belleza es descomunal, el impacto es duradero y las sensaciones equívocas. Aunque ahora no esté, uno no puede dejar de ver la tábula de Trajano y a las legiones romanas cruzando el río para conquistar a los dacios. Mientras eso ocurre el emperador hispano me habla de su origen y comienza a anocher. Y de repente todo lo que antes era deleite y bienestar se torna desazón y pesadumbre. Me llama Valdés Leal desde su In Ictu Oculi y me cuenta que el Finis Gloriae Mundi ya nos toca. Me insiste en lo pasajero del viaje y en lo banal del pasajero. Pepe Hierro me dice que todo es afluyente eco de la nada, pero yo me esfuerzo en abrazarme a lo eterno y escucho la canción de la gaviotas.

King Crimson: Prelude Song of the Gulls

El Danubio. Las Puertas de Hierro.puertas de hierro

La Tábula de Trajano.

tábula trajana

Valdés Leal. In ictu Oculi.

in ictu oculi

Valdés Leal. Finis Gloriae Mundi

finis gloriae mundi

King Crimson. Islands.

islands

 

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Delirios metafísicos

“Los dioses no estaban ya y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estuvo solo“.

-…. como ahora mismo. ¿Entre qué dos hitos nos encontramos en estos momentos y simulan vivir nuestras vidas? ¿Qué guía seguimos? ¿Para qué hacemos las cosas que vivimos?

– No se vive nada. La vida es un segundo entre dos nadas.

– Es posible, pero varias vidas encadenadas deben llevar a algún fin.

No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible.  Esa cita es todo lo que puedo decirte. Lamento tener que recurrir a otros para intentar explicarte lo que siento, pero es que yo no tengo tanto talento. Se trata de, en la medida de lo posible, construirse un alma. Nadie lo hará por tí ni tú lo harás por nadie. El resto de cosas es puro artificio; no te suponen ninguna experiencia ni crecimiento. Pero esto no importa. De hecho ni siquiera todas las personas sienten esta necesidad. Hay muchas formas de vivir o de creer vivir.

– Es un abismo de incertidumbre todo eso que dices: poder hallar la inmensidad por una parte pero a la vez dentro de algo tan efímero.

– Haz entonces lo que creas que debes y te hace ser, pero recuerda siempre que por mucho que andes y aunque paso a paso recorras todos los caminos, no hallarás nunca los límites del alma.

– …¿quieres decir que haga lo que haga la felicidad siempre será arcana para mí?

– ¿Es que acaso pretendes ser feliz? ¿Cómo has podido caer tan bajo?

– Bueno…la sabiduría no es comunicable. El saber sí, pero la sabiduría no; así que trataré de buscar menos y ya veremos lo que encuentro.

Según la Odisea, Sísifo, condenado por los dioses a la ceguera, recibió el castigo de empujar una gran roca hasta la cima de la montaña, pero cada vez que llegaba a la misma la roca volvía a caer y debía volver a empezar.

Prometeo, el hijo de Asia inmortal, también sufrió la ira de Zeus siendo encadenado en el Cáucaso y un águila le devoraba el hígado cada día. Como Prometeo era inmortal el hígado le crecía cada noche y el águila volvía a devorarlo una y otra vez.

SISIFO. TIZIANO

SISIFO. TIZIANO

EL TORMENTO DE PROMETEO. RUBENS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo lo que sobra

“El pueblo no debería temer a los gobernantes. Son los gobernantes los que deberían temer al pueblo”  Alan Moore, V de Vendetta.

Cuando Marx hablaba de las Cortes de Cádiz de 1812 ya distinguía “un país con ideas pero sin acción  y otro país con acción pero sin ideas”. Por aquel entonces, al igual que hoy día casi, los políticos tan solo se representaban a ellos mismos.

Damocles quiso ser rey; no sabía que había una espada pendiente de su cabeza. Al menor desliz, al menor error, la espada caería sobre su cabeza. Esto pasaba en Siracusa hace dos mil seiscientos años. Hoy en lugar de espadas sobre sus cabezas tienen comités de investigación a modo de coros rocieros. Y los demás ni ideas ni acción.  “Aquí sobran Damocles y faltan espadas sin hilos de los que pendan” dicen muchos.

Es todo lo que sobra. La Historia es de la gente:

“Los periódicos nada dicen de la vida silenciosa de los millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna, esa labor que como la de las madréporas suboceánicas echa las bases sobre que se alzan los islotes de la historia. Sobre el silencio augusto, decía, se apoya y vive el sonido; sobre la inmensa humanidad silenciosa se levantan los que meten bulla en la historia. Esa vida intrahistórica, silenciosa y continua como el fondo mismo del mar, es la sustancia del progreso, la verdadera tradición, la tradición eterna, no la tradición mentida que se suele ir a buscar al pasado enterrado en libros y papeles, y monumentos, y piedras.

Los que viven en el mundo, en la historia, atados al “presente momento histórico”, peloteados por las olas en la superficie del mar donde se agitan náufragos, éstos no creen más que en las tempestades y los cataclismos seguidos de calmas, éstos creen que puede interrumpirse y reanudarse la vida. Se ha hablado mucho de una reanudación histórica (…), y lo que se reanudó en parte fue que la historia brota de la no historia, que las olas son olas del mar quieto y eterno. Lo que reanudó la historia fueron los millones de hombres que siguieron haciendo lo mismo que antes (…), aquellos millones para los cuales fue el mismo sol después que el de antes, las mismas sus labores, los mismos los cantares con que siguieron el surco de la arada. Y no reanudaron en realidad nada, porque nada se había roto”.    Miguel de Unamuno, En torno al casticismo.

Richard Westall “La espada de Damocles”. 1812.

Permanentemente Insultado

Y en esas que explotó la vergüenza, la tolerancia a la estupidez, el soporte de la manipulación histórica y de la propaganda, el aguante a los absurdos sentimientos colectivos y a la necesidad de afiliación del ser humano, a charlatanes disfrazados de líderes y adalides de personas, pero sobre todo a la mentira intencionada y al juego y enjuague de conciencias en favor de unos pocos olvidando, como casi siempre, lo realmente importante. Importaba lo que no importaba y se sentía permanentemente insultado en su intelecto por politicuchos, analistas, banqueros, mandatarios…en resumen: mediocridad y egoísmo.

Le dijo Polloto a Cipoto:

¿Pero de verdad eres capaz de portar una bandera? ¿Unos colores, un escudo, un estandarte? ¿Pero todavía no te has dado cuenta del vacío, de la mentira, del ultraje descarnado del que eres objeto? ¿Pero aún sigues creyendo en toda esa parafernalia antigua y utilizadora de conciencias? ¿Un pueblo, una historia, una patria? ¿Pero es que no estudiaste? Por favor, dime de verdad qué es lo que persigues. Sé claro, pero no me tomes por idiota. ¿Independencia? ¿Y de verdad que es un motivo digno y virtuoso por el que luchar? ¿A mí me vas a hablar de independencia, Cipoto? A mí que lucho por ser independiente de mí mismo. Aaahh! La nación…la Historia del dinero y la trama de afectos…la Nación. No ensucies la Épica y la Libertad usándolas como disfraz de ese invento…”la Nación”. ¡Farsantes! ¡Los unos y los otros! Una vez más firmais otro manifiesto de incapacidad humana. Ni unidos porque sí ni separados porque sí. Ya no puedo seguir escuchándote, ni escuchándolo. Percibo tu discurso como un engañabobos. Eres un mentiroso.  Ocultas cosas y no dices la verdad. Tú no deberías estar ahí. Estás engañando a mucha gente. ¿Que te sientes cómo? Muy bien, a partir de mañana tu pueblo es tuyo y el mío es mío. ¿Y ahora cuál es tu discurso? ¿De verdad que merece la pena vivir por esta causa? Tanto por una parte como por la otra. ¿Merece la pena? Entonces la vida está definitivamente sobrevalorada.

Mi reino no es de este mundo.

Mi frase favorita de todos los tiempos.

Es tan cansino, tan insoportable, tantas las horas de radio y televisión dedicadas a temas banales o mejor dicho, a temas tan banalmente enfocados,  tomando permanentemente a la gente por tonta,  que pese a la poca batería y a la poca cobertura que pretendo voluntariamente tener con ciertas cosas, las acaba uno sintonizando.

Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. San Juan, 18;36

Permanentemente insultado, tu amigo Polloto.

Una pizca de Esperanza

Realmente está todo perdido. Toda la tripulación lucha contra el fuerte viento atrapada en una tempestad descomunal. Ha perdido la confianza en sí misma; se siente cansada, fatigada, exhausta. Han pasado ya tantos días, tantas semanas, tantos meses de solitarias maniobras colectivas en lucha contra los elementos que estos hombres empiezan ya a claudicar ante el más consciente abandono. Navegan hacia el fin de la nada. Nadie sabe cómo acabará si es que acaba este descenso por lo ignoto. Hace ya mucho tiempo que vienen contemplando la tierra de la única forma posible: miran a estribor y la tierra se alarga y se alarga hacia el sur. Navegan en paralelo a la costa con rumbo fijo hacia ningún lugar. No hay otra forma, no hay otra medida que no sea esa. Al menos no la pierden de vista. Es un sinsentido controlado, una temeridad hasta cierto punto coherente dominada por una calma tensa que ya empieza a descarriar con la llegada de los primeros vientos. Nunca nadie ha estado donde ellos están ahora cuando el fuerte viento del norte, la violenta tempestad y las aterradoras tormentas llevan a la embarcación mar adentro y pierde la referencia terrestre. Comienza la lucha, la pelea por la supervivencia, el sálvese quien pueda ante el gran y feroz leviatán marino, ante el crugir del cielo y el latigazo de las lluvias. Pasan más de una semana en mitad del océano sin el menor indicio terrenal. Días después el viento sopla en sentido inverso, del sur, y la tierra que antes veían desde estribor alargarse de norte a sur la ven ahora desde proa extenderse de oeste a este. El tiempo mejora y dirige los barcos hacia aquella última punta de tierra avistada justo antes de que se desencadenara la furia de los elementos. Ahora todo es alegría. La dos agujas de la brújula señalan el norte. Ahora solo hay esperanza.

A finales de julio de 1487 Bartolomé Díaz comandaba una pequeña flota con la misión de explorar la costa oeste del continente africano con el fin de averiguar donde acababa y si existía algún paso posible para llegar a la India. Hasta entonces el punto más meriodional conocido era Cabo Verde. A partir de ahí todo era océano tenebroso. Tras siete meses de navegación, con una tripulación repleta de fiebres y escorbuto lograban vencer su última batalla ante los elementos y vislumbraban el fin de Africa y el paso hacia la India. Dos Cabos recordarían para siempre esta hazaña: El cabo de las Agujas, que ve unirse al océano Atlántico con el Índico y que debe su nombre a que en ese punto las fuerzas magnéticas son nulas y las dos agujas de la brújula señalan el norte  y el Cabo de las Tormentas, cuyo nombre hace honor al sufrimiento de la tripulación.

Bartolomé Díaz había explorado más de 2000 kilómetros de costas desconocidas. Jamás sería recompensada su hazaña.

Más tarde Juan II de Portugal cambiaría el nombre de Cabo de las Tormentas por el de Cabo de Buena Esperanza.

Cabo de Buena Esperanza

Bartolomé Díaz

Ruta del Viaje

Chupacharcos y Pinchauvas

De entre las muchas formas de reaccionar a un agravio las más comunes son dejar salir al animal que hay en uno mismo o por el contrario echarse las manos a la cabeza compadeciendo al pobre animalito que intenta agraviar. Digo “intentar agraviar” porque el dicho “no insulta quien quiere sino quien puede” se hace realidad de forma pasmosa en ciertas o en muchas ocasiones. En resumen se trata de decir jilipolleces, a ver quién gana.

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